La Teoría de las 4P’s en nuestra vida


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En 1967, el economista y experto en mercadotecnia, Philip Kotler, habló por primera vez de su famosa Teoría de las 4P’s. En concreto, de las ‘4P’s del Marketing‘. Dicha teoría pone en jaque las preguntas que toda empresa debe de responder para ejecutar un correcto Plan de Marketing. Cada una de las P’s hace referencia a los elementos básicos o pilares en torno a los que gira dicha estrategia: product (producto), price (precio), place (lugar) y promotion (promoción). Cada uno de ellos responde a las preguntas de: ¿qué producto o servicio vendo?, ¿a qué precio?, ¿dónde puedo venderlo? y ¿cómo lo llevo a mis clientes? que cada empresa o institución se formula.

Esta Teoría es utilizada día sí y día también en las oficinas de cualquier organización del mundo para poder encaminar su estrategia empresarial a conseguir más clientes y, con ello, más ventas. Bien es cierto que, con el paso de los años, estas P’s han tenido que ir adaptándose y actualizándose a los cambios que se han ido produciendo en el comportamiento de los consumidores, sobre todo a causa de los nuevos modelos de compra y los avances tecnológicos.

Dicho esto, y situado ya el contexto “histórico” de estas famosas 4P’s, vamos a dar un paso más (o quizás, distinto). Como hemos comentado, esta teoría se utiliza para establecer una estrategia de Marketing dentro de una empresa. Pero, ¿acaso en nuestra vida no deberíamos seguir también una estrategia?. Muy filosófico es pensar que podemos vivir dejándonos llevar. Sin embargo, nosotros somos partidarios de que en la vida hay que seguir un rumbo y establecer una estrategia para llegar adonde queremos.

Por ello, vamos a plantear la Teoría de las 4P’s que deberíamos aplicar en nuestra carrera profesional, así como en nuestra vida personal. Lo vamos a llamar “carrera” porque consiste precisamente en eso. Nuestra vida laboral va a ser una carrera sin fondo llena de obstáculos y personas que van a trabajar igual o más duro que nosotros. Pero aquí lo importante puede que no sea sólo ganar, sino llegar a la meta. Antes de cada carrera, se realizan un serie de entrenamientos y ensayos para estar ‘a punto’. Nosotros, vamos a dedicarnos en este post a ese entrenamiento (o preparación) previo.

Dicho esto, empecemos.

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1P – Proyección

¿Cuáles son tus metas? ¿Qué objetivos quieres cumplir de aquí a final de año? ¿ Dónde te ves dentro de X tiempo? Para plantear una estrategia, primero hay que planificarla, ver hacia dónde queremos ir y qué dirección tomar para llegar. No podemos lanzarnos a la piscina sin tener en cuenta las consecuencias. Para ello, piensa lo qué quieres conseguir. Sé ambicioso y no tanto realista. Establece metas y objetivos, a largo y corto plazo. Vivir de la improvisación puede valerte hasta cierto punto, justo hasta que la suerte deje de estar de tu lado. Incluso la intuición y el riesgo pueden ser unos buenos aliados, pero no siempre serán bienvenidos. Por ese motivo es recomendable que traces un plan. Un plan para tener claro cuál es el siguiente paso a dar en cada momento y qué conseguirás con ello.

 

2P – Productividad

productivo. Nuestro mayor tesoro es el tiempo, así que gástalo bien (como anima el anuncio de Martini). Empléalo en lo que te gusta o en lo que consideras que puede serte útil. Pero utilízalo también para descansar, crear y desconectar. Algo que mina nuestra productividad es la multitarea continua. Si tanto en el trabajo como fuera de él intentas centrarte en muchas tareas a la vez y llevar ‘todo para adelante’, dedicarás poca dosis de concentración a cada una de ellas. Centra tu atención en una o dos y los resultados serán mucho mejores. Está bien que sepas hacer varias cosas simultáneamente, pero con cautela. Ser productivo no significa hacer más en menos tiempo, sino en hacer bien aquello en lo que estás ocupado, sacarle partido y seguir avanzando.

 

3P- Positivismo

La positividad es esencial para no bajar nunca los brazos, para no rendirse. Mirar el vaso medio lleno puede hacernos más fuertes de lo que creemos. Porque sí, porque vendrán malos momentos, situaciones difíciles e inesperadas que tendremos que afrontar, tanto en lo profesional como en lo personal. Despidos, bajadas de sueldo, agobios por un trabajo que parece imposible de terminar, rupturas sentimentales, la marcha de familiares, etc. Mirar hacia otro lado no sirve de nada en estas ocasiones, ni mucho menos echar la culpa a otros. El primer paso para ser optimista es afrontar la realidad y querer continuar. No frenar nunca e ir siempre hacia delante. El pesimismo puede ser una piedra más en tu camino, así que deja los grises a un lado y dedícate rellenar tu paleta de colores.

 

4P – Pasión

Y nos queda la pasión.  ¿Por qué no dedicarle todo el tiempo que se merezca a aquello que nos gusta? Si existe algo para lo que crees que has nacido o simplemente te apasiona, ve a por ello. En ocasiones no es posible hacerlo, por motivos o razones incontrolables para nosotros. Pero, ¿qué pasa si no lo intentamos? Eso nunca debe valernos. Dedica tu ilusión y tu esfuerzo en conseguirlo, porque cuando haces lo que te gusta, ni te cuesta tanto, ni crees que estás malgastando el tiempo en lograrlo. Aplica esto también en tu terreno personal. Practica tus hobbies, haz deporte, rodéate de los tuyos, aprende y, sobre todo, disfruta haciéndolo. Si eres feliz en tu día a día, no dudes que también lo serás en tu trabajo.

 

 

Por último, os mostramos un vídeo en el que se hace un cierto paralelismo con lo que hemos estado hablado. El chico que aparece en pantalla es el youtuber LuzuVlogs, que nos da una serie de consejos que podríamos seguir para alcanzar el éxito. Además, ofrece su versión sobre lo que para él es el ‘éxito’. Nos anima a luchar por aquello que nos gusta y a salir a comernos el mundo para lograr nuestros sueños. En definitiva, nos recomienda que tracemos un camino para llegar donde queremos. Y, además, aporta lo que podría ser considerada como la quinta P a nuestra teoría: la paciencia. Alcanzar los objetivos que te has propuesto no te tomará un día o dos. Te tomará tiempo, mucho tiempo. Las prisas no son buenas consejeras, así que ve ‘despacito y con buena letra’.

 

 

 

 

Ahora, párate y piensa en lo que quieres, en lo que te gusta. Traza tu plan, fija tus metas y concreta cómo puedes conseguirlas. Tardarás más o menos tiempo en lograrlo, pero merecerá la pena. Comienza a idear tu estrategia.

 

 

 

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