6 películas que todo empresario debería ver


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El cine también es cultura. Y como tal, además de entretenernos es también capaz de transmitirnos sensaciones, emociones o conocimientos. ¿Quién no ha llorado o se ha emocionado alguna vez con una película? ¿O quién no ha comenzado a ver las cosas de otra manera tras disfrutar de un apasionante argumento?

Multitud de películas han servido para transmitir lecciones. Y  muchas de ellas han sido sobre el mundo de la empresa y los negocios, recordadas casi siempre gracias a frases célebres. Con la reciente ceremonia de los Goya y con gala de los Oscars a la vuelta de la esquina, vamos a realizar una recopilación de películas que pueden servirte de ejemplo para poder conocer al detalle las características que definen a un buen empresario ¿Y qué mejor manera de explicarlo que gracias a estos grandes éxitos?

El Padrino, 1972

El equipo humano que forma una empresa equivale al motor de un vehículo, esencial para que éste avance. Sin personas, una empresa no es nada. Cada empleado cumple un rol específico que les permitirá conseguir los objetivos que se hayan planteado. Por ello, el empresario debe proteger y mantener a esas personas que consiguen que la empresa funcione. Al igual que hacía Vito Corleone. Su familia y amigos eran lo más importante (ellos constituían su “empresa”). Los protegía como si se tratasen de algo sagrado, estando siempre dispuesto a echar una mano a aquel que se preciase a pedirlo: sabía que ellos eran partícipes del éxito que él mismo había alcanzado.

 

En busca de la felicidad, 2006

El empresario debe tener claro cuáles son los objetivos a alcanzar y el primero que comience a trabajar para cumplirlos. Pero el camino no será tan fácil como pueda parecer, por lo que tendrá que adaptarse a todos esos cambios que se vayan produciendo, tanto en el entorno como dentro de su empresa. Lo mismo sucedió con Chris Gardner, que hizo lo imposible por intentar convertirse en broker de bolsa. La difícil situación en la que se encontraba y los contratiempos por los que tuvo que pasar junto a su hijo no hicieron que se apartase de su objetivo.

 

El club de los poetas muertos, 1989

Saber comunicarse con los empleados, ya sea para tratar de resolver problemas  o simplemente intercambiar información, es necesario para el desarrollo de la actividad empresarial. Pero no sólo eso: los empresarios deben motivar a sus trabajadores, sacar lo mejor de ellos e incentivarlos (no sólo monetariamente) para que multipliquen su rendimiento. Quien supo hacer esto a la perfección fue el Profesor Keating, que llegó a establecer un vínculo educativo un tanto especial con sus alumnos e hizo de ellos verdaderos ‘hombres libres y con sueños’, capaces de ofrecer una versión de ellos que no conocían. Y eso fue, en gran parte, gracias a que el profesor amaba lo que hacía, y provocaba que los demás también lo hicieran. El empresario al que le apasiona lo que hace, lo hará mil veces mejor.

 

Braveheart, 1995

Un empresario debe ser líder. El modelo de ‘jefe’ se está perdiendo con el tiempo en favor del ‘líder’, que consigue que sus seguidores crean y confíen en él. El empresario que ejerza dotes de liderazgo será capaz de crear escuderos que le apoyen y respalden ante todo, capaces de ‘comerse el mundo’. Tal como hicieron los escoceses junto a William Wallace, que surgió como referente en sus batallas y vieron en él la razón por la que luchar contra los ingleses: su libertad.

 

La red social, 2010

Estando basada en un fragmento de la vida de Mark Zuckerberg, esta película ofrece una perfecta muestra de la visión de futuro que debe tener el empresario. Zuckerberg supo adelantarse a los acontecimientos y detectar las oportunidades que había en el mercado: trasladó la vida social de las personas al formato virtual. Y hoy en día ¿quién no tiene cuenta de Facebook?

 

El indomable Will Hunting, 1997

El profesor Sean, excelente psicólogo, se enfrenta a uno de los retos más difíciles de su carrera: hacerle ver al desconcertante Will Hunting cuál es el camino correcto a seguir en la vida. Para ello, se reúne con él cada semana, le cuenta sus problemas y buscan soluciones para que el joven protagonista tome las decisiones adecuadas. El psicólogo conoce a su paciente, igual que el empresario debe conocer a sus clientes. Debe saber dónde están, cómo son y cómo llegar a ellos y satisfacerlos. Para ello, establecen una relación donde el intercambio de información y comunicación entre ambos les permitirá llegar a un acuerdo.

 

 

Una película es capaz de enseñarnos y mostrarnos la realidad desde un punto de vista que quizás no habíamos tenido en cuenta hasta el momento. Las claves para convertirse en un buen empresario o los pasos para saber cómo llegar a ser el mejor lo hemos visto redactado en cantidad de artículos, en prensa o plasmado en infografías. Pero poder observar cómo interactúa un personaje ante un caso ‘real’, así como las distintas reacciones y contextos en los que se encuentra, puede convertirse en el mejor ejemplo para aprender.

Así que para la próxima, ya sabes: ¡coge las palomitas y déjate envolver por la magia (y lecciones) del cine!

 

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