¿Qué hace feliz a un trabajador en la empresa?


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Sí, todos sabemos que Google es la empresa por antonomasia, por la que cualquiera  daría lo que fuese para trabajar en sus oficinas. Y seguro que no sólo por el simple hecho de pertenecer a una de las compañías más punteras del mundo, sino también por el genial trato que se le da en ella a los empleados.

En Google saben que cada uno de los trabajadores que forma parte de su organización es una pieza importante para que la empresa funcione. Las personas son su valor más preciado. Y por ende, tratan que no les falte de nada ¿Y cómo es posible esto? Haciendo de Google su casa, transformando su jornada laboral de manera que no parezca tal y dejando que su creatividad surja no necesariamente frente a un papel u ordenador; un lugar donde los empleados se sienten libres para continuar con sus pasiones.

¿Quién no quiere trabajar en una empresa así?

Por supuesto, es bastante complicado (por no decir casi imposible) copiar el ‘modelo Google’ a esa magnitud. Pero precisamente esa idea de centrarse en los trabajadores y hacerles sentir ‘cómodos’ para que mejoren su rendimiento es lo que las empresas deben poner en práctica como punto número uno para ser competitivas. Las trabajadores deben sentir que la empresa en la que trabajan se preocupa y mira por ellos. Y aunque pueda parecer mentira, no todas poseen esta mentalidad de una dirección basada en personas. En ocasiones, las compañías se empeñan tanto en obtener beneficios de cualquier manera posible, que no se fijan en el verdadero medio para lograrlo: su equipo.

Por tanto, ¿qué deberían de ofrecer las empresas a sus trabajadores para que sean más felices y, por tanto, trabajen mucho mejor? He aquí una lista de acciones que podríamos llevar a cabo sobre nuestros empleados para lograrlo (por algo se empieza, sino preguntad a Google):

Liderazgo: Suena repetitivo, pero realmente todo equipo humano trabaja mejor si existe un referente al que puedan seguir y del cual puedan aprender. Un buen líder sabrá enseñar a sus seguidores el camino correcto, sacará lo mejor de ellos y fomentará el trabajo en equipo. Más que un liderazgo personal, debería de ejecutarse uno de carácter motivacional, haciendo ver a los empleados que ellos son la base de la empresa y de quienes depende su crecimiento.

Formación: Cada vez son más los jóvenes recién titulados que entran en una empresa y chocan de frente con la realidad de un mundo laboral para el que no están verdaderamente preparados. Y no expresamente por culpa de ellos. Las universidades no acaban de convertirse en una fuente de conocimientos y técnicas que sirva de base para los estudiantes, quienes finalizan sus estudios sin haber adquirido las competencias necesarias para desenvolverse plenamente en el puesto de trabajo para el cual se han estado preparando. En la empresa se debe de formar a estos trabajadores ‘inexpertos’ en el mercado laboral, pero con las cualidades necesarias para poder desarrollar sus tareas con éxito. Pero no sólo los nuevas incorporaciones requieren formación, también aquellos que ya forman parte de la plantilla actual necesitan que sus competencias y habilidades estén actualizadas, así como las herramientas y programas se usan para la actividad.

Oportunidades: Tanto de crecimiento personal como profesional. Una buena formación también puede generar oportunidades, aunque no siempre tiene que cumplirse este binomio. Se puede formar a un empleado sin que éste ascienda o padezca cambios en su puesto de trabajo. Lo contrario a esto es lo que las empresas deben mostrar: que los trabajadores poseen la oportunidad de poder crecer profesionalmente, realizándose promociones internas (ascensos) o incremento de tareas y responsabilidades. Pero la formación y preparación continua pueden volverse en contra: cuando un empleado llega a estar bien cualificado y su potencial de crecimiento supera las expectativas de la empresa, la tarea de ésta será intentar retenerlo y demostrarle que la compañía para la que trabaja es la adecuada, evitando así su marcha. También cabría la posibilidad, en este caso, de ofrecerle otros incentivos que lo seduzcan más que una salida en busca de nuevos retos (no tienen por qué ser monetarios).

Flexibilidad: La flexibilidad horaria está cada vez más patente y parte de culpa la tiene la tecnología. Gracias a ella, podrán trabajar fuera de la oficina, en cualquier lugar o a cualquier hora (siempre respetando los momentos de descanso, claro está). Esto debe convertirse en una ventaja para los trabajadores, al no tener que estar regidos a un tramo horario para actuar. De esta manera, nos acercaríamos también al ideal de Google de que ‘la creatividad surge en cualquier parte y en cualquier momento’.

Comunicación: Los empleados necesitan sentirse queridos por la empresa, saber que forman parte un equipo que tiene en común un objetivo y que de ellos también depende el alcanzarlo o no.  A todos nos gusta sentirnos aceptados por el grupo con el que trabajamos. Pero no sólo debemos conseguir que se sientan integrados con los compañeros: los jefes también deben comunicarse con ellos y escucharlos, generar un feedback. Algunos empleados tratan directamente con clientes, otros están mano a mano con los proveedores…cada uno puede aportar mejoras al funcionamiento de la empresa según sus conocimientos y experiencias dentro de ella. Interactuar con ellos hará que se sientan partícipes de un proyecto y que se establezca un fuerte compromiso.

Clima laboral favorable: Esto también dependerá de los compañeros con los que se rodeen y sus relaciones tanto profesionales como personales con ellos. Aunque este factor no pueda controlarlo la empresa (que se limita a contratar a los que considera que son los mejores candidatos) sí que puede favorecerlo ¿Y cómo? Generando ‘buen ambiente’. Ya sea a través de comidas fuera de la empresa o reuniones creativas con todo el personal; lo importante es crear unión de equipo. Pero no sólo se trata de intentar mejorar las relaciones con los demás: un clima laboral favorable también se consigue proporcionando las herramientas, programas o equipo adecuados para el desempeño de las funciones de cada puesto. La decoración y aspecto físico de la oficina también puede influir en la positividad del empleado, así como el hecho de realizar proyectos fuera de la línea de negocio. Hacerles sentir a gusto les aportará seguridad y estarán más motivados a la hora de realizar su trabajo ¿Qué más formas hay de crear un clima favorable? Puedes verlo haciendo click aquí.

Gracias a estas seis acciones, las necesidades que puede tener un empleado en su trabajo estarán prácticamente cubiertas. Pero ¿no creéis que falta algo que todo trabajador también desee y le haga inmensamente feliz?

En efecto, no hemos hecho hincapié en el salario, en concreto, lo que conocemos como un ‘salario justo’ ¿Acaso el dinero no motiva para trabajar? Más bien, es un motivo por el que se trabaja. El sueldo recibido se debe al desempeño en la empresa, algo ‘inherente’ a cualquier empleo: se te paga por tu trabajo. Y como es normal, se quiere recibir la cuantía de salario acorde con el rendimiento, aunque esto no siempre es posible.

Pero hay más cosas que todo trabajador también necesita, como el aprendizaje o poder aprovechar oportunidades de crecimiento tanto profesional como personal, y que no se ofrecen con dinero. Quizás por eso aún no se ha aprendido a darle la importancia que se merece.

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Por tanto, empieza a darle a tus empleados aquello que les completará y les hará felices (aparte de un sueldo). Con el tiempo, se darán cuenta de que las cosas que más valor tienen no están fijadas con ningún precio.

 

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